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Los patrones de movimiento de los pollos albergan pistas sobre sus enfermedades

Los patrones de movimiento de los pollos albergan pistas sobre sus enfermedades

Trazar en una cuadrícula la dinámica de  movimiento de un pollo podría proporcionar a los avicultores mayor conocimiento sobre cómo proteger mejor su lote frente a agentes patógenos no transmisibles por vía aérea. Esto evitaría posibles perjuicios en los beneficios económicos del avicultor.

“Lo que este modelo matemático te dice en este momento es cómo cami­na un pollo; especifica su patrón, es decir, cómo se mueve alrededor del alojamiento”, explica el Dr. Arni S.R. Srinivasa Rao, modelador matemáti­co del departamento de Bioestadís­tica y Epidemiología de la Facultad de Medicina de la Georgia Regents University, EUA.

“Es un primer paso para ampliar el conocimiento sobre la forma de trans­misión de infecciones y para aprender a tratarlas mejor”, comenta el Dr. Rao, autor de un estudio sobre Métodos Matemáticos en Ciencias Aplicadas.

Mientras que para la mayoría de las personas es probablemente un mis­terio, la serie resultante de complejos símbolos, números y letras, que el Dr. Rao ha desarrollado, muestran sim­plemente los patrones de movimiento de un pollo por el galpón.

Los caminos que siguen los pollos pueden ir desde —digamos— un rincón del galpón hasta el comedero y vuelta. Cuando vemos estas rutas dispuestas en la cuadrícula, parecen un colorido aunque confuso circuito. Sin embargo, al trazar los patrones y multiplicarlos por el número de pollos del alojamiento, el modelo matemáti­co puede ayudar a aclarar, de manera bastante literal, de cuántas formas y cuántas veces los pollos cruzan entre ellos sus caminos —y vuelven a cruzar el suyo propio—; y la proba­bilidad resultante de transmisión de enfermedades.

“Queremos saber si podemos pre­decir el nivel de infectividad de un

alojamiento concreto a partir del movimiento de las aves”, precisa el Dr. Rao, que piensa que la respuesta a la pregunta es que “sí”.

Cuando los pollos se alejan de sus patrones habituales puede ser tam­bién indicativo de enfermedad, según añade Rao. De hecho, se podrían desarrollar modelos parecidos para casi cualquier animal de granja que normalmente transmita enfermeda­des a sus congéneres y, a veces, a las personas.

Los próximos pasos incluyen volver a llevar el modelo de movimiento del pollo al alojamiento para probar si es un indicador preciso de, al menos, una infección que provoque pérdidas millonarias al año a los avicultores.

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Ayudar a evitar la coccidiosis

La Eimeria es un agente patógeno que se transmite rápida y fácilmente

entre los animales de granja. Co­nocido mejor como coccidiosis, ataca el epitelio intestinal y provoca diarrea crónica, debilidad y pérdida de peso en, aproximadamente, un 3 % de los pollos.

El Dr. Rao quiere ayudar a los avi­cultores a saber cuánto tarda ese pequeño porcentaje en alcanzar el 100 % en un alojamiento de pollos, para así tratar de minimizar las pérdidas.

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Pese a que, por un lado, es pro­bable que un avicultor pusiera en cuarentena aquellos pollos enfer­mos que pudiera detectar, puede que esta inspección individual no fuera factible en grandes explota­ciones avícolas, según comenta el Dr. Rao. Las pruebas individuales, o al azar, para detectar la enfer­medad podrían resultar también costosas tanto en términos eco­nómicos como de tiempo.

Al proporcionar al avicultor un dato matemático sobre el riesgo existente en un galpón, las aves enfermas podrían ser sacrificadas y otras posi­blemente tratadas. Su objetivo sería que el avicultor tomara imágenes de vídeo —algo que la mayoría ya hace por razones de seguridad— y, posiblemente mediante animación, traducir fácilmente los patrones de movimiento (detectados en el vídeo) a riesgo de infección, sin usar en ningún momento la calculadora.

El Dr. Rao estudió galpones de pollos, tanto en India como en Inglaterra, en colaboración con la Dra. Fiona Tomley y el Dr. Damer Blake de la Facultad de Veterinaria (The Royal Veterinary Co­llege) de la Universidad de Londres.

Para encontrar patrones distintivos que mostraran un aumento del riesgo de infección, el Dr. Rao observó la fre­cuencia de ingesta de agua y alimento de los pollos, cuánto tiempo pasaban moviéndose y descansando, cuánto espacio recorrían en su movimiento, la frecuencia de las defecaciones, así como los caminos que seguían para llegar hasta el alimento y al agua de bebida.

No fue ninguna sorpresa que hallara muchas oportunidades para la trans­misión de enfermedades. Los pollos continúan caminando mientras defe­can y, con frecuencia, caminan sobre sus propias heces o las de otros pollos. Cuando practican su hábito de picotear en el suelo pueden portar heces en el pico y, así, traspasarlas al agua cuando beben.

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Los pollos tienden a seguir patrones distintivos, aprecia el Dr. Rao. El más común del que ha sido testigo fue el movimiento en diagonal a través del alojamiento, o constantes movimien­tos entrecruzados, principalmente posándose cerca de los lugares de suministro de agua y alimento.

Existen varias opciones de tratamiento para la Eime­ria hoy en día, aunque la resistencia a los fármacos y el costo de estos sigue siendo un problema. Según un informe de 2014, publi­cado en la revista Veterinary Medicine: Research and Reports, actualmente hay vacunas, pero también problemas con niveles des­iguales de inmunización en un lote, así como varia­ciones geográficas en las especies de Eimeria. SA

 

 

 


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